Cómo crear jardines adaptados al lugar con Rafael Kumatsu
Autor: Mylena Duarte de Almeida - Data: 08/09/2026En Paranavaí, al noroeste de Paraná, la relación de Rafael Kumatsu con las plantas comenzó mucho antes de que eligiera su carrera profesional. Paisajista y agrónomo, pertenece a la tercera generación de una familia que se dedica a las plantas desde la década de 1970. La historia comenzó con su abuelo, quien al principio cultivaba café, pero tuvo que cambiar de actividad después de que una fuerte helada dañara las plantaciones de la región. Ante las dificultades, encontró en las plantas ornamentales una nueva oportunidad laboral y, poco a poco, también comenzó a dedicarse al paisajismo. Lo que surgió de una necesidad terminó convirtiéndose en una tradición familiar que atravesó décadas y llegó hasta Rafael.
"En cuanto a que soy agrónomo, fue precisamente por el paisajismo y la pasión que siento por las plantas. Cuando ingresé a la universidad, ya tenía la idea de trabajar con plantas en la empresa familiar. Los aspectos técnicos relacionados con las plantas son algo que me parece muy interesante, y la agronomía vino a sumarse a eso. Ya contaba con conocimientos que se habían transmitido de generación en generación, a través de mi abuelo y mi papá, pero allí encontré una base técnica más profunda, un estudio más riguroso que el que ya se hacía en la práctica."
Esa combinación de tradición y conocimiento técnico sigue presente en la forma en que lleva a cabo su trabajo. La empresa familiar, que en el pasado tenía una producción mayor, hoy mantiene una producción propia bastante reducida y opera principalmente como jardín y vivero. La mayor parte de las plantas se adquiere de productores de diferentes regiones de Brasil y se revende de acuerdo con la demanda de los clientes y los proyectos. Dado que la producción de plantas ornamentales no es una actividad muy común en la región de Paranavaí, el vivero debe buscar especies en diferentes estados, incluyendo centros de producción como Holambra, Santa Catarina, Corupá y Dona Eusébia, en Minas Gerais. Esta diversidad permite estar al tanto de las novedades que llegan al mercado y ofrecer a los clientes una mayor variedad de especies.
Sin embargo, el proceso no termina cuando la planta llega al vivero. Antes de ser trasladadas al jardín definitivo, muchas plántulas pasan por un período de adaptación a las condiciones locales. Las plantas que llegan de otras regiones necesitan tiempo para acostumbrarse al clima de Paranavaí, y colocarlas directamente en el jardín puede afectar su desarrollo. Rafael sigue de cerca este proceso y compara el cuidado de las plántulas con el que se le da a un animal:
"A planta é um ser vivo e precisa de atenção, tempo e observação. Mesmo com a irrigação funcionando no viveiro, é necessário verificar diariamente se todas as áreas estão recebendo água adequadamente, se alguma planta foi exposta excessivamente ao sol ou se houve qualquer alteração que possa comprometer sua adaptação. Essa atenção é parte fundamental do trabalho antes mesmo de a planta chegar ao cliente."
Un jardín debe ser parte del lugar donde se encuentra
Las características de Paranavaí influyen directamente en la forma en que Rafael desarrolla sus proyectos. La región presenta un clima cálido y un suelo arenoso, una combinación que facilita la pérdida de humedad y exige una atención especial a la disponibilidad de agua. En este contexto, el paisajismo tropical brasileño es el estilo que más se destaca en sus trabajos, pero no es el único. La influencia de su propia historia familiar hace que el paisajismo oriental también ocupe un lugar importante en sus proyectos, mientras que los jardines de inspiración europea también se desarrollan de acuerdo con los gustos de los clientes.

Sin embargo, la adaptación es indispensable. Un jardín oriental, por ejemplo, no tiene por qué utilizar únicamente especies tradicionalmente asociadas a ese estilo. Se puede preservar la estética siempre y cuando las plantas se elijan de acuerdo con lo que pueda prosperar en la región. El bambú es un ejemplo de especie que se adapta bien al clima local y puede contribuir a esta composición. La lógica se repite en diferentes estilos: más importante que reproducir una imagen idealizada de jardín es comprender qué plantas realmente podrán vivir en ese ambiente.
Esta preocupación cobra aún más importancia ante los períodos de sequía que forman parte de la realidad local. Paranavaí puede pasar de 30 a incluso 60 días sin lluvia, y un jardín tropical difícilmente puede mantenerse sin agua durante un período tan prolongado. Por eso, el riego dejó de ser solo un recurso adicional en muchos proyectos y pasó a ser una parte importante de la propia estrategia de implementación y mantenimiento del jardín.

El mercado ha cambiado, y la inteligencia artificial también se ha sumado a esta dinámica
El trabajo de Rafael se centra principalmente en proyectos residenciales, además de propiedades como fincas, granjas y casas de campo. La empresa trabaja con clientes con diferentes niveles de inversión y busca adaptar la ejecución al presupuesto disponible. Esta capacidad de adaptación se ha vuelto aún más importante porque el comportamiento del consumidor también ha cambiado. La inteligencia artificial ya forma parte del proceso de muchos clientes incluso antes del primer contacto con el paisajista. Rafael se da cuenta de que algunas personas llegan a la consulta después de haber conversado con herramientas de IA, trayendo una idea más definida sobre el estilo de jardín que desean, sobre ciertas plantas o incluso sobre problemas que han identificado en sus propios jardines.
En opinión del paisajista, esto no representa necesariamente una amenaza para el profesional. En algunos aspectos, la inteligencia artificial incluso facilita el primer contacto, ya que el cliente puede organizar mejor sus ideas antes de buscar ayuda especializada. El problema radica en transformar una idea genérica en una solución adecuada a la realidad local. Una planta puede funcionar en una región determinada y presentar dificultades en otra, y las diferencias de microclima, temperatura, humedad y suelo pueden alterar por completo el resultado.
Por eso, Rafael entiende que la tecnología puede ayudar, pero no reemplaza la experiencia de quien conoce las plantas y las condiciones específicas de una región.
"El propio trabajo en el vivero demuestra esa diferencia: una plántula que llega de otra parte de Brasil debe pasar por un proceso de adaptación antes de ser plantada definitivamente en el jardín. Es una etapa que requiere observación y seguimiento, y que difícilmente puede resolverse solo con una recomendación genérica."
Al mismo tiempo, cree que el sector sigue ofreciendo oportunidades precisamente porque hay una parte del trabajo que depende de la presencia humana. Plantar, dar seguimiento, identificar problemas y cuidar un jardín requieren mano de obra. Para Rafael, quien ama las plantas y está dispuesto a trabajar directamente con ellas encuentra una profesión con futuro, especialmente en un momento en que cada vez es más difícil encontrar profesionales calificados para el mantenimiento.
El proyecto que le enseñó sobre límites, adaptación y responsabilidad
Entre los trabajos que marcaron a Rafael se encuentra un proyecto residencial en el que se utilizaron palmeras fénix canadienses. La elección de la especie parecía adecuada para el resultado deseado en la fachada, pero trajo consigo un problema conocido: el ataque de los escarabajos.
La situación exigía un monitoreo constante y la aplicación de pesticidas. A pesar de los cuidados que se le brindaron, una de las palmeras murió y fue reemplazada por la empresa. Más tarde, otra presentó el mismo problema. Rafael decidió intensificar el seguimiento y comenzó a visitar la planta mensualmente, tratándola con el mismo cuidado que le dedicaría a cualquier organismo que dependiera directamente de su atención.
El problema, sin embargo, coincidió con un período de tres semanas de lluvia continua. El agua terminó lavando el producto de control aplicado, lo que permitió que el escarabajo volviera a atacar. La palmera volvió a morir.
El caso se convirtió en un ejemplo concreto de cómo el paisajismo depende de factores que no siempre están completamente bajo el control del profesional. Incluso cuando la instalación se realiza correctamente, el clima, el comportamiento de las plantas y las condiciones del entorno pueden alterar el resultado.
Ahora, ante la necesidad de una tercera sustitución, Rafael decidió cambiar de estrategia. En lugar de insistir en la misma especie, se elegirá otra palmera capaz de producir un efecto similar en la fachada, pero que se adapte mejor a las condiciones de ese lugar. La experiencia reforzó una convicción que Rafael considera esencial en la profesión:
"Cuando algo sale mal, el paisajista debe asumir la responsabilidad y buscar una solución. Para él, no basta con simplemente atribuir la culpa a otro factor y dar la espalda al cliente. El profesional debe dar seguimiento al resultado de lo que recomendó y, cuando sea necesario, corregir el rumbo."

El fotomontaje acercó al cliente al proyecto
Uno de los mayores retos a los que se enfrentan quienes se dedican al diseño de jardines es lograr que el cliente pueda imaginar algo que aún no existe. El profesional observa el espacio y logra visualizar las plantas, los volúmenes y las combinaciones, pero el propietario no siempre cuenta con esa misma capacidad de representación mental.
Fue en ese momento cuando PhotoLANDSCAPE comenzó a desempeñar un papel importante en la rutina de Rafael. Después de visitar al cliente, se toman fotografías y se miden las dimensiones del espacio. A partir de ese material, él desarrolla una representación del jardín que le permite presentar al propietario una idea mucho más concreta del resultado.
El cambio en la negociación es significativo. En lugar de limitarse a explicar cómo quedará el jardín, Rafael logra mostrarle al cliente una representación aplicada a la propia casa. La presentación suele realizarse con dos o tres imágenes en la tienda, donde un televisor permite visualizar la propuesta con mayor claridad. El cliente puede ver la transformación antes de tomar la decisión.
Para Rafael, esta visualización es una de las principales razones por las que el fotomontaje contribuye a cerrar la venta. El cliente deja de depender exclusivamente de la explicación del profesional y pasa a tener una referencia visual para comprender la propuesta. En muchos casos, según cuenta, la presentación es suficiente para generar el entusiasmo necesario para que la negociación se concluya en ese mismo momento.
Antes de dar por terminada la conversación, Rafael resume su recomendación para quienes desean iniciarse en la profesión en tres actitudes: honestidad, conocimiento técnico y resiliencia.
"El paisajismo puede dar resultados rápidamente, pero también puede llevar tiempo. Es posible que una planta no se adapte, que un proyecto enfrente dificultades y que una elección aparentemente correcta deba revisarse."
La trayectoria de Rafael Kumatsu revela un paisajismo que está cambiando, pero que sigue basándose en algo muy antiguo: el cuidado de lo que crece. La tecnología ha facilitado la presentación de una idea, la inteligencia artificial ha cambiado la forma en que los clientes llegan al profesional y las nuevas configuraciones de las casas han transformado los jardines. Pero las plantas siguen exigiendo agua, tiempo, conocimiento y atención.
Y tal vez sea precisamente esa característica la que hace que el paisajismo sea tan especial. Es una profesión en la que el resultado no termina cuando se presenta el proyecto o cuando se entrega la obra. Sigue creciendo, cambiando y echando raíces, al igual que la propia carrera de Rafael, construida entre la tradición familiar, la agronomía, la tecnología y el contacto diario con la tierra.
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